He tenido la suerte de haber ido a Sudáfrica dos veces en mi vida, aunque en dos situaciones muy diferentes. La primera fue en el viaje de novios. Estuvimos en Ciudad del Cabo, en un safari por la zona y en el hotel de Sun City (casualidades de la vida, resulta que lo ha diseñado el mismo arquitecto que el Atlantis de la palmera); y la segunda, fue con mis 4 hijos la Semana Santa pasada!

Despegamos del aeropuerto de Abu Dhabi y volamos directos a Johannesburgo con Etihad airways. La duración del vuelo fue cerca de ocho horas. Allí cogimos un vuelo interno de aproximadamente 1 hora hasta Port Elizabeth, donde nos esperaba Johan, una de las piezas clave para que el viaje fuera tan especial. Tras conducir aproximadamente una hora de coche por una carretera con un paisaje espectacular, llegamos al campamento de Johan: Tuskers Lodge. Se llama así en honor a los 7 grandes elefantes africanos. Hace más de treinta años, se podían encontrar en el Parque Nacional del Kruguer, siete tipos de elefantes impresionantes, con colmillos de más de 100 lbs cada uno (actualmente es difícil cazarlos con más de 60 lbs por colmillo).

El viaje fue una combinación de Safari de caza, fotográfico y turismo. Johan es un profesional de caza y guía turístico que se dedica a organizar safaris en Sudáfrica. Así que aunque no seáis cazadores, él os puede organizar el viaje completo o una parte. www.safarishuntafrica.com

Vista general Finca Johan

Vista general Finca Johan

En cuanto abrió la verja apareció ante nosotros su finca, con un paisaje maravilloso, con mil tonalidades de verde, monte, valle, repleto de vegetación… Ya sabéis que a los que vivimos en Dubai nos impacta ver tanta vegetación junta!

Vista Cabañas

Vista Cabañas

El campamento se compone de varias cabañas individuales, más la cabaña principal donde están la cocina, el despacho de Johan, el comedor, salón y alguna habitación de huéspedes más. Las cabañas tienen mucho encanto y todas las comodidades necesarias (tienes hasta servicio de lavandería para la mañana siguiente). Los 4 niños quisieron dormir juntos en la misma cabaña, y cabían perfectamente. Es un campamento familiar y muy acogedor.

Nos organizaban todas las comidas allí. El desayuno (a base de huevos, bacon, zumo, café, etc) y la cena siempre en la casa principal (recuerdo las cenas muy divertidas porque nos acompañaban Johan y Piet). Para la comida nos organizaban pic nic en las zonas de caza o en parajes chulísimos. El bar, muy bien surtido por cierto, estaba a nuestra disposición las 24 horas.

Tiene una piscina en el porche, pequeña pero suficiente, desde la que se contempla el paisaje tan espectacular. Y una zona de reunión exterior donde a diario hacían un gran fuego donde charlar. Nunca nos olvidaremos de aquellas puestas de sol, con la cervecita, el fuego encendido, dando paso a unas noches estrelladas. Hay dos sitios a los que merece la pena ir a ver las estrellas, uno es Sudáfrica y el otro el desierto, de los que yo conozco. Es muy frecuente ver impala, bushbuck, cebra y otras especies, ya que los animales se acercan a la casa al atardecer!

Zona de estar exterior

Zona de estar exterior

Puesta de sol en el campamento

Puesta de sol en el campamento

Me gustaría destacar el cariño con el que nos trataron, los detalles en las cosas más pequeñas, una organización de lujo pero sencilla, atentos en todo momento a lo que necesitábamos pero dejándonos a nuestro aire y respetando nuestra intimidad. Con Johan trabajan sus padres Piet y Kitty. Piet ha trabajado toda su vida en una reserva como cazador profesional y en cuanto se jubiló se fue a vivir y trabajar al rancho de Johan. Kitty era como nuestra tía. Es la encargada de la intendencia. Cada noche nos sorprendía con una cena más rica que la anterior. Hasta les ponía a los niños chocolates en la almohada antes de dormir. Para que todo sea perfecto tienen ayudándoles también a Nobantu y Nonkosi (ayudando con los trabajos de casa), y Eric y Panoki , que son los pisteros durante las cacerías. Todos ellos se hicieron amigos de los niños. Llegaron a jugar a algún juego de mesa juntos!

Familia Tuskers Lodge

Familia Tuskers Lodge

Además de dar largos paseos por el campo y acompañar “al cazador”, nos enseñaron parte de la región.

Estern Cape es la segunda provincia más grande del país. Su capital es Bhisho. Es un territorio sin explotar, sin masificar y sin grandes construcciones. La naturaleza salvaje que se ve por todas partes lo convierten en un lugar mágico. A los lados de la carretera general se siguen kilómetros y kilómetros de pastos verdes repletos de elefantes, jirafas, cebras. El equivalente a las vacas y las ovejas en nuestras carreteras españolas! Y por las carreteras comarcales se te van cruzando monos, rodeas plantaciones de piñas… es toda una experiencia.

Situada en el sudeste de Sudáfrica tiene una gran belleza natural, particularmente por sus abruptos acantilados, mar agitado, densos arbustos verdes en el tramo conocido como la Costa Salvaje, paisajes escarbados, mar furioso y playas preciosas.

Uno de los días fuimos a la Reserva privada de Pumba (de ahí viene el nombre del facochero del Rey León). Está situada a las afueras de Grahamstown. Te pasean en un 4×4 grande, sin techo, para que puedas ver y hacer fotos a todos los animales. En sus 6.000 hectáreas contemplarás jirafas, cebras, hipos, guepardos, facocheros, hienas, etc. Si tienes suerte puedes ver leones blancos. Sobrevuelan, además, más de 300 especies de aves. Después del paseo, nos organizaron un buffet con comida típica de la zona. Fue un día muy completo. La reserva de Pumba tiene también cabañas para alojarse, organizan pesca, paseos nocturnos y paseos por la vegetación salvaje, así como tratamientos de spa. Pero nosotros no dormimos allí, así que no os puedo dar ninguna referencia. Aunque tenía muy buena pinta también.

Jirafas en Pumba

Jirafas en Pumba

Elefante en Pumba

Elefante en Pumba

También nos llevaron a Grahamstown, sede del municipio de Makana. Era la ciudad de concentración de poder, con una abrumadora mayoría blanca, siendo los municipios vecinos de mayoría de color.

Grahamstown

Grahamstown

Desde el punto de vista histórico y arquitectónico no te lo puedes perder. En Grahamstown está la universidad más antigua del país. Merece la pena ir al observatorio de espejos. Subes al torreón y allí te explican el funcionamiento completo. De bajada se visita la casa-museo. Destaca también la Catedral de San Jorge y San Miguel en la Plaza de la Iglesia.

Fuimos también a Port Alfred. Es una pequeña ciudad de mar con un puerto precioso. El puerto está situado en el punto donde se unen el río y el mar. A las orillas del río, llegando al puerto, hay un grupito de casas con mucho encanto. Es uno de los destinos elegidos por los habitantes de la región para pasar su verano.

Port Alfred

Port Alfred

Johan nos llevó en su barca río arriba. El paseo fue precioso. Una vez que te adentras por el río y te vas alejando de la ciudad, empiezas a ver a los dos lados verde y más verde. Hay varias reservas por esta zona.

Rio Rufane

Rio Rufane

Creo que uno de los sitios que más me gustó fue la Playa de Kleinemonde (en su nombre se aprecia la gran influencia holandesa en este país). Kleinemonde es un pueblo muy pequeño con apenas un restaurante, un bar y una gasolinera. Lo que lo hace tan especial es su playa bañada por el Océano Índico. Son kilómetros de arena blanca, con dunas intermitentes rodeadas de vegetación. Es un sitio mágico.

Playa Kleinemonde

Playa Kleinemonde

Otro “must” a visitar en esta parte del país es El Parque de elefantes de Addo. Allí conviven unos 200 elefantes, búfalos, rinocerontes, kudus, gallinas, facocheros, un montón de aves africanas, etc. Es fascinante ver a los elefantes salir de los densos arbustos o árboles, donde se meten a comer, guiando a sus cachorros a beber agua en los charcos. La visita se hace en tu propio coche.

En el camino de vuelta al aeropuerto, Johan nos paró a echar un vistazo a Port Elizabeth. Pudimos ver la playa y el ambiente de un mercadillo en el paseo marítimo.

Playa Kleinemonde

Playa Kleinemonde

Como combinábamos turismo y safari fotográfico con la caza, no pudimos ver más partes de la región. Otras actividades que deben merecer la pena en esta zona, entre otras, son el Festival Nacional de Arte de Grahamstown, los paseos por el cabo St. Francis, el puente sobre el río Kaaiman, hacer surf en Jeffreys Bay, la casa de los búhos y el Apple Express.

En cuanto al clima, cuando fuimos nosotros era otoño. Durante el día tuvimos muy buen tiempo pero íbamos vestidos de invierno. Por la noche refrescaba. A pesar de ir bien abrigados, se agradecía mucho la hoguera. Tuvimos sol la mayoría de los días, aunque nos llovió algo.

Es un destino al que merece muchísimo la pena ir, en cualquier momento y a cualquier edad. Nosotros lo disfrutamos muchísimo. Estuvimos en total 8 días, contando con los dos de viaje. Se nos hizo corto y se nos pasó demasiado rápido. Nos fuimos los 6 con muchísimas ganas de volver!

Consejos prácticos:

–          La moneda oficial es el Rands. 1 rand son 0.42 aed

–          Los ciudadanos con pasaporte de la Unión Europea, latino americanos y países de América del Sur,  no necesitan visado para entrar en Sudáfrica como turistas.

–          En Sudáfrica la electricidad es de 220, así que no es necesario adaptador ni conversor para los aparatos eléctricos.

–          El móvil de Dubai funciona perfectamente.

–          En cuanto a la hora, es la misma que en España. Así que en los meses de nuestro invierno hay una diferencia de 3 horas con Dubai, y dos en los de verano.

–          Es zona de Malaria free, así que no es necesario vacunarse.