El mes de Ramadán
es el noveno mes del calendario musulmán. Es un mes de ayuno, obligatorio para todo musulmán y en el que se conmemora la primera revelación de Alá (Dios) al Profeta Muhammad, posteriormente transcrita al Corán, motivo por el cual  los musulmanes tienen la tradición de recitar el Corán durante este mes.

Uno de los objetivos de Dubaiytu es  crear puentes con la cultura en la que vivimos y que mejor idea que este artículo para unirnos a las celebraciones de este mes tan importante para los musulmanes.

Hemos  estado navegando por internet y la información  que recoge este artículo… es de una documentación que el gobierno de Andalucia hizo hace unos años para dar a conocer el mes  sagrado para los musulmanes.

La luna juega un papel muy importante en el calendario musulmán  ya que tiene como base el tiempo que hay desde una luna nueva a la siguiente, es decir, los 29 días y medio que tarda la luna en circundar la tierra y que se llama mes lunar o sinódico. Como el año lunar musulmán consta de 12 meses, cinco de los cuales son 29 días y el resto de 30, el resultado es un año de 354 días subdivididos en los meses siguientes:

 

01 Muharram

02 Safar

03 Rabi al-Awwal

04 Rabi al-Thani

05 Jumada al-Awwal

06 Jumada al-Thani

07 Rajab 08 Sha ́ban

09 Ramadan

10 Sh ́awwal

11 Dul Qaa ́da

12 Dul Hijja

 

Los nombres de los meses, algunos de los cuales se refieren a las estaciones, tienen el origen en el calendario árabe pre-islámico, que originalmente añadía un mes cada tres años, con la finalidad de mantener el calendario lunar en armonía con las estaciones.

Pese a su origen, el calendario musulmán obvia aquella corrección, por lo cual acumula una diferencia de 10 u 11 días por año respecto del calendario solar. El resultado es que los meses musulmanes se desplazan gradualmente por las estaciones de tal manera que, años después, el mismo mes cae en estaciones diferentes.

 

Para entender esta religión  tenemos que hablar de Los 5 Pilares del Islam

El testimonio de fe

Consiste en decir con fe y convicción “la Ilaha illa Allah, Muhammad rasúl Allah” esto significa: “No existe Dios verdadero sino Allah, y Muhammad es el mensajero de Allah”. La primera parte del testimonio significa que nadie tiene derecho de ser adorado sino Dios y que Dios no tiene ni socios, ni hijo. Este testimonio de fe es llamado la “Shahadah”, una fórmula simple que deberá ser dicha con convicción para convertirse al Islam. El testimonio de fe es el pilar más importante del Islam.

 

 

La oración prescrita se realiza cinco veces al día

Como dijo el Profeta, el pilar del modo de vida islámico. A través de ella el musulmán se dirige a su Señor sin intermediarios, desde cualquier lugar limpio y tranquilo, en momentos claves de su jornada; y esta incesante renovación del vínculo que lo une al Creador lo mantiene limpio, lo aleja del error, como dice el Generoso Corán: «Por cierto que la oración preserva de la iniquidad y la obscenidad» (29:45).

El ayuno,

obligatorio, se realiza durante todo el mes de Ramadán, noveno del calendario lunar islámico. Consiste en la abstención rigurosa de comida, bebida y otras satisfacciones sexuales durante las horas de luz diurna. Esta práctica, que siempre formó parte de la enseñanza divina («Se os ha prescrito el ayuno como fue prescrito a quienes os precedieron … », 2:183), tiene enormes beneficios para el alma y el cuerpo. Educa al hombre en la paciencia y el sacrificio, equipara a ricos y pobres en el hambre y la sed y, sobre todo, apartando al alma de sus apetencias cotidianas y automáticas, la hace volverse hacia lo sublime y la vuelve humilde y agradecida.

 

La contribución económica (zakát),

Es un reconocimiento de que toda riqueza y provisión emana de Dios, y de que somos responsables ante él por el uso que hacemos de aquello que nos dio. La caridad purifica la riqueza y es para los pobres, los necesitados, y para las obras de bien y la causa de la fe.

La peregrinación

Para el musulmán es un retorno al origen, una recreación de la historia sagrada, una anticipación del Día del Juicio, un sacrificio en procura de la indulgencia divina. La historia de Adán y Eva, de Abraham e Ismael, y del Profeta Muhammad, con todos ellos sea la bendición de Dios, conoció hitos fundamentales en la sagrada ciudad de La Meca. Hacia allí se dirige el creyente a buscar el significado último de su existencia y del género humano, y en procura del perdón de Dios.

 

¿QUÉ ES EL RAMADÁN?

El ayuno es una práctica común en la mayoría de las religiones. El Islam ha prescrito también el ayuno para los musulmanes, en la forma de un período de un mes de abstinencia acompañado de una intensa actividad devocional, que constituye el tercero de los pilares del Islam. El ayuno de Ramadán ha sido prescrito para formar a los musulmanes en la autodisciplina y en la obediencia escrupulosa a los mandatos de Dios.

No es considerado como penitencia para los pecados o como un medio de apaciguar la ira de Dios. Además el ayuno del Ramadán implica una abstinencia total de toda la comida, bebida y relaciones sexuales durante las horas comprendidas entre el alba y el ocaso. El ayuno debe ser roto cada día en el ocaso y se recomienda también el tomar una comida antes del alba (suhur), es decir antes del inicio del ayuno diario.

Además de la abstinencia de estas necesidades ordinarias y lícitas, los musulmanes también se esfuerzan en incrementar sus actividades devocionales durante este mes sagrado. Junto a las cinco oraciones diarias habituales, se realiza una oración adicional llamada tarawih, que es realizada únicamente en Ramadán. Es realizada de forma individual o colectiva cada noche. Fue también una sunnah (práctica del profeta) el recitar el Corán completo durante este mes, y muchos musulmanes de hoy en día siguen esta tradición. Los últimos diez días y noches de Ramadán son un periodo de una devoción particularmente intensa debido al hecho que entre una de tales noches se produce la conmemoración de la Noche del Destino (Lailat al-Qadr), en la que se produjo la primera revelación del Sagrado Corán al Profeta Muhammad. Esta es una noche mágica seguida con gran emoción por la comunidad musulmana.

Dar ayudas económicas a quienes tienen necesidad es otra de las obligaciones del ayunante, como también lo son el ejercitar el autocontrol.

El ayuno hace así al musulmán disciplinado y tenaz. Le enseña a ser flexible y adaptable en sus hábitos, a ser capaz de soportar las dificultades y a saber apreciar los dones que Dios le otorga y de los que disfruta normalmente. El ayuno capacita también al musulmán para sentir la experiencia diaria que sufre el indigente y a ser, de esta forma, activo en su compasión y ayuda hacia él.

El Islam reconoce que la comida, bebida y sexo, son necesidades que crean en el ser humano unos lazos de dependencia. Por ello, se requiere al musulmán para que durante un mes al año se despreocupe de la satisfacción de estas necesidades en las horas diurnas en orden a desarrollar su naturaleza espiritual.

Mientras un ayuno tal puede parecer difícil a aquellos que no están acostumbrados a hacerlo, en la práctica es no sólo tolerable sino incluso fácil para la mayoría de los que lo realizan.

Sólo aquellas personas que han llegado a la pubertad y que son capacitados deben ayunar; los niños, los ancianos, los enfermos, la mujer en el periodo de la menstruación, la mujer embarazada y los viajeros entre otros, no están obligados a realizarlo.

El mes de Ramadán finaliza con la fiesta del Aid el-Fitr, la fiesta de la Ruptura del Ayuno, que es una de las fiestas más importantes del calendario islámico.

En esta fiesta, que dura tres días, los musulmanes empiezan el día bañándose y vistiéndose con la mejor ropa. Después acuden a la mezquita para la oración y el gentío suele desbordar el recinto sagrado y se extiende por el exterior. Ingieren un primer alimento durante el día y celebran la superación de la prueba del ayuno de una forma colectiva. Después de las oraciones, la gente se intercambia regalos y visita a los parientes y amigos. También están obligados a dar limosna a los pobres.

A lo largo del día los musulmanes han de reflexionar sobre el significado del Islam e intentar limar las diferencias con la familia y los amigos, para poder empezar una nueva vida bajo el signo de la paz y la reconciliación.

Desde nuestra perspectiva cultural en ocasiones no entendemos al otro y el ayuno no parece algo difícil  y casi inhumano cuando el clima roza los 50 grados.  Pero sólo con el conocimiento  podemos entender mejor al otro, a su cultura y su religión y desde aquí deseamos  un feliz  Ramadán  a todos nuestros amigos emiratíes y  nuestros mejores deseos para sus familias.