Estos  días hemos seguido con horror el secuestro y violación de una estudiante india en un autobús en Nueva Delhi.

Aunque es un tema muy delicado, no podía dejar pasar la oportunidad que me brinda esta web de mostrar mi repulsión por este tipo de actos contra mujeres y  niñas.

Mujeres y niñas de países pobres en vías de desarrollo se ven diariamente humilladas y forzadas, y el problema ha crecido hasta límites insospechados.

He seguido la prensa local desde entonces, leyendo las desagradables páginas de sucesos, y mi estupor ha ido creciendo sin reparo. Un día contabilicé en La India hasta 10 violaciones y lo peor fue que en todos los casos eran niñas de entre 7 y 10 años.

manifestación en la indiaUnas dos semanas después de la brutal violación que ha despertado todas las alarmas a nivel mundial, leo que en la India, en el estado de Kerala, se produce otra violación de las mismas características, pero por suerte, sin resultado de muerte.

Las reacciones de miles de mujeres no se han hecho esperar, y en todos los países del Suroeste Asiático ha habido reivindicaciones sobre cientos de casos que no salen en la prensa. Porque hay que decir a favor de La India, que al ser un país democrático, hay libertad de prensa y no se oculta nada, de hecho, y desde la violación, ha habido manifestaciones cada día. No en vano, es un país donde en el Gobierno hay una alta representación femenina, siendo Sonia Ghandi, la líder del partido mayoritario en el Congreso.

Gheta, una madre india que trabaja en un salón de belleza de Dubai, me cuenta que en la India las niñas están desprotegidas y el Gobierno nunca ha tomado cartas en el asunto. Le explico que se ha creado un Nuevo Tribunal en la capital de la India para luchar contra este tipo de casos y no muestra ninguna confianza. Siento toda su frustración y tristeza, pues pese a que su niña vive aquí con ella, sabe que algún día la enviará a la India para que termine sus estudios y el problema seguirá muy vivo.

La situación ha determinado en La India que muchas familias decidan no enviar a sus hijas a estudiar fuera por miedo a que sufran estos actos. Y los expatriados indios en Emiratos están sopesando, según encuestas muy recientes, mandar a sus hijas a las Universidades Indias.

images-9Las cifras son espeluznantes en este país de más de 1000 millones de habitantes, en el 2.011 hubo  24.000 casos de violaciones a mujeres y niñas, casi en un 55% entre edades comprendidas entre los 18 y los 30 años. En un 94% de las veces las víctimas conocían a sus agresores, pues en un tercio de los casos eran los vecinos, y en otros muchos casos eran familiares o amigos de la familia.

Ahondando en el problema de esta violencia sexista, vemos que en La India hay abortos selectivos, cuando una familia pobre no tiene dinero para hacer una ecografía en el embarazo que determine el sexo del bebé (una práctica penada por la ley) y nace una niña, la matan, dice Shemeer Padinzjharedil, editor de la web maps4aid que mapea los casos de violencia en India.

Estas cifras nos dicen que en La India hay misoginia, falta de respeto hacia la mujer y desprecio por la vida de las niñas. Ante estos hechos te planteas el tiempo que tiene que pasar para que cambie esa mentalidad, y las medidas que debería tomar el Gobierno para evitar este atropello.

En estados como el Punjab, han decidido que las niñas no deben participar en determinadas actividades como bailes, para evitar provocar a los hombres y que se den situaciones de este tipo.

images-7Pero otras medidas más serias parece que se adoptan en Nueva Delhi, donde se han prohibido los cristales tintados en los autobuses y se ha procedido a controlar la elección y supervisión de los conductores de autobús y asistentes así como aumentar los controles policiales en las calles por las noches. Además, se ha procedido a crear un tribunal especial para estos casos de violencia contra las mujeres, no en vano, en esta ciudad se dan el 17% de los casos de violaciones de La India.

 

Pongamos toda nuestra atención en La India, veamos cómo se van implementando estas medidas y cómo funcionan, y no nos olvidemos de estas mujeres. Confiemos que La India haya tocado fondo y esté decidida a pelear por sus hijas.

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