Unknown-3LA ADOPCION: CLAVES PARA ENTENDERLA

  INTRODUCCIÓN Cada vez son más frecuentes los trabajos que se centran en estudiar las diferencias entre la paternidad  adoptiva y la biológica.  Es un tema complejo dada la dificultad para poder generalizar,  puesto que en  el proceso adoptivo influyen múltiples variables. En este sentido, podemos decir que el estilo educativo de los padres, la edad del niño al ser adoptado,  el país de origen, su historia previa y sus capacidades cognitivas y emocionales entre otras, son circunstancias que van a influir en el desarrollo psicosocial del niño y por tanto en la consolidación de una adopción de éxito

 

¿TENEMOS MÁS DIFICULTADES A LA HORA DE EDUCAR A NUESTROS HIJOS SI ESTOS SON ADOPTADOS?

Muchos padres adoptivos se hacen  esta pregunta y hay diferencia de opiniones entre los profesionales que trabajan en este campo. La capacidad para ser padres no está garantizada por el hecho de procrear. Las competencias para educar a los hijos dependen de las vivencias y experiencias previas de los padres así como de   las condiciones en que les toca cumplir su función. Tenemos la responsabilidad de atender las necesidades de nuestros hijos, que  podríamos situarlas en tres ámbitos: – Nutriente: proporcionar los aportes que aseguren la vida y el crecimiento – Social: favorecer el crecimiento de una identidad sana que les permita establecer relaciones con el mundo – Educativo: garantizar el aprendizaje en conocimientos y valores que les haga crecer como personas Parecen no existir muchas diferencias entre la paternidad biológica y la adoptiva. Si bien encontramos que para  los padres adoptantes resulta  fácil cumplir la función nutriente, para la que se han preparado durante años, pero pueden aparecer dificultades en las funciones socializadora y educativa. Ello se debe, a que en muchas ocasiones nos encontramos con niños que acarrean pasados difíciles, y traen consigo un cumulo de vivencias, recuerdos y experiencias que habrán de ser gestionados con mucho esfuerzo, paciencia y ayuda profesional si fuera necesario.

LA INTEGRACION EN LA NUEVA FAMILIA Unknown-5

Una vez establecido el vínculo jurídico que nos legitima como padres, necesitamos establecer el vínculo afectivo que es el que nos permitirá crear y unir una familia. A día de hoy sabemos que el amor no es suficiente, que nuestros hijos llegan asustados y que el proceso de adaptación a la nueva familia será lento y complejo. A lo largo de su crecimiento aparecerán preguntas acerca de su origen y su abandono, y en ocasiones sus conductas reflejaran el miedo a volver a ser abandonados. Tengamos en cuenta que con la llegada a nuestro hogar les separamos de  todo aquello que ya conocían, sabían y podían predecir. El niño recibe un montón de nuevos estímulos, cambios de hábitos, de horarios, de cultura e incluso de lengua. Es por ello que una de las claves para poder establecer vínculos afectivos por ambas partes será la paciencia. Según los expertos, la mayoría de los niños adoptados logra una buena adaptación debido a la capacidad que tenemos los humanos para  superar situaciones traumáticas (resiliencia) y además por el papel reparador que ejerce su nueva familia.

Hay estudios recientes que comparan  la calidad del apego en familias con niños adoptados y en familias biológicas, sin encontrar diferencias significativas. Sin embargo, existe una minoría de familias que presentan dificultades para establecer esta relación de confianza y cariño. El término con el que se conoce esta dificultad es Trastorno Reactivo de la Vinculación, que como su nombre indica, se trata de una  reacción afectiva que el niño presenta al defenderse de algo que experimento en el pasado. La magnitud de esta dificultad dependerá de la gravedad del trauma que sufrió. En términos generales, se puede decir que los niños que fueron abandonados tempranamente y fueron adoptados tempranamente no presentan problemas en el apego respecto de niños criados con su familia biológica. Sin embargo, los niños que fueron abandonados tempranamente y adoptados tardíamente son los que presentan mayores dificultades en el apego. Los síntomas de este trastorno se reflejan principalmente en:

  • Dificultad para aceptar o buscar afecto y contacto físico, especialmente con la madre.
  • Necesidad de tener el control, debido al miedo a volver a sufrir por ser tan indefensos como cuando eran bebés. Por ello, pueden mostrarse mandones, disconformes, desobedientes e incluso, desafiantes con las normas, a la vez que les cuesta empatizar con los demás.
  • Dificultad para expresar o contener la rabia. La pueden expresar abiertamente, a través de rabietas, mostrando su poca tolerancia a la frustración, o pueden dedicarse a enfadar y a frustrar  a los demás a través de conductas pasivo-agresivas.
  • Limitacion a la hora de desarrollar la conciencia. No tienen remordimientos, ni muestran arrepentimiento o culpa.

LAS CARGAS EMOCIONALES DEL NIÑO

images-6Los niños que se incorporan a una nueva familia mediante la adopción han establecido vínculos previamente y han creado su propia historia. Deberá pasar  tiempo para que “bajen la guardia”, se fíen completamente, y no necesiten sacar “estrategias” para sobrevivir. Aunque no lo parezca, tienen un miedo atroz de perder nuevamente todo lo que tienen, como ya ha ocurrido antes. Promover la confianza no es siempre fácil, pero parece ser el camino más eficaz. Las heridas de los niños abandonados parecen a veces insaciables y a menudo necesitan ser el centro de atención continuo como demanda de amor. Con frecuencia preguntan lo mismo en cortos intervalos de tiempo buscando aclaraciones.

 

 

 

El papel comprensivo y paciente de los padres es esencial en estos momentos. A pesar de ello es importante recordar que los  niños adoptados, como también los biológicos, necesitan límites para no perderse, para ser contenidos. Aunque a nosotros en muchas ocasiones nos cueste confrontarles, es algo que necesitan para poder crecer de una manera saludable. Algo a tener en cuenta para valorar el estado emocional del niño cuando llega a nuestra familia es lo que los expertos denominan el Establecimiento del Vinculo Primario. En los primeros meses de la vida del niño, las relaciones que  establece  con su madre o cuidador constituirán el molde emocional a través del cual creara sus relaciones futuras. Las recientes investigaciones de neurociencia nos explican  que las experiencias vividas por los niños en su primera infancia  modelan su cerebro y desarrollan conexiones neuronales que les influirá en un futuro para sentir, pensar y relacionarse con otros. La mayoría de los expertos consideran que el período más crítico es el que corresponde a los primeros dieciocho a treinta y seis meses de vida. Si no se han establecido lazos afectivos y de cuidado en esta etapa podrán aparecer futuros problemas en la socialización, en la capacidad de aprendizaje, en el control de impulsos y en la expresión de sus deseos principalmente. Esto no quiere decir que pasado este periodo sea imposible el establecimiento de una vinculación saludable, y que la teoría del vinculo sea determinista. A día de hoy sabemos de la existencia de la plasticidad en el ser humano y los niños que hayan sufrido un abandono  en esta etapa de su vida tienen esperanzas de poder desarrollar relaciones normales. Lo que ocurre es que no surgirán de manera espontánea, sino que necesitaran algún tipo de intervención, mediante terapias y técnicas que les ayuden a establecer patrones de relación que, en su momento, no se establecieron. Si el ciclo del apego se rompió en su momento aun podemos recomponerlo en los inicios de la nueva experiencia adoptiva. Sin embargo en ocasiones, las dificultades encontradas por las familias son altas y, según va pasando el tiempo, la familia y, especialmente la madre, se va frustrando cada vez más, al sentirse rechazada por el hijo, que en ocasiones se resiste a todos sus esfuerzos por darle cariño. Con el paso del tiempo, muchas familias que empezaron llenos de amor e ilusión, acaban derrotados, desalentados y resentidos, con lo cual las posibilidades de superar el problema van decreciendo.

EL PESO REPARADOR DE LA FAMILIA

Tengamos claro que la adopción en sí misma no supone necesariamente dificultades de integración. Cuando nos preguntamos  el por qué unos niños son capaces de beneficiarse de su nuevo entorno familiar y otros no, descubrimos como la influencia de la familia adoptiva  en casos de menores  dañados emocionalmente, es esencial. Sabemos que algunas características de los padres, favorecen la vinculación afectiva con el niño:

–         La tolerancia a los sentimientos negativos

–         La paciencia

–         El positivismo ante las pequeñas mejorías

–         La flexibilidad de roles educativos mostrando afecto y marcando limites

–         La resistencia a la presión

–         La implicación de ambos padres en la crianza

–         La alternancia padre-madre para asumir el rol de cuidador con el fin de evitar el agotamiento Las dificultades emocionales de algunos niños requerirán por tanto de un esfuerzo adicional por parte de los padres.

Del mismo modo, el problema de la vinculación familiar no solo hemos de achacarlo al niño. En esta línea es importante que los padres revisen sus sentimientos ya que en ocasiones, algunas de sus conductas al inicio de la convivencia pueden derivarse de:

–         Una frustración no resuelta relativa a su paternidad biológica

–         La no comprensión de la falta de afecto del niño hacia ellos

–         La creencia de que determinadas conductas del hijo se deben a factores genéticos o a estereotipos de sus lugares de origen y por tanto se podrá influir poco sobre ellas

–         Las altas expectativas generadas  acerca de cómo será el niño

–         La alta importancia dada al tema académico sin tener en cuenta que lo primordial es establecer el vinculo afectivo, ya que sin él la capacidad de atención, concentración y memorización se podrán ver afectadas

–         La negación de las dificultades encontradas, sin considerar que muchas veces el apoyo de familiares y amigos puede ser de vital importancia.

Como observamos es crucial la revisión de las emociones de  la familia, especialmente en los primeros momentos, para lograr establecer un vínculo afectivo sano que permita crecer al niño no solo en un ambiente de cariño y cuidados sino también de seguridad y de confianza.  

COMO ABORDAR LAS INQUIETUDES DE NUESTROS HIJOS ADOPTIVOS

Unknown-4En primer lugar no negando su procedencia y haciendo licitas sus diferencias étnicas si las hubiera. Existe una falsa creencia en algunas familias adoptivas que piensan, que si no tratan el tema de la adopción el niño sufrirá menos. Creen que se abre una nueva etapa en su vida y que el pasado, pasado está. Son familias que consideran que el amor y la comodidad de una nueva vida llena de afectos y recursos, haran olvidar al niño sus experiencias de dolor anteriores. Debemos adaptarnos a las diferentes etapas evolutivas por las que pasa el niño a la hora de tratar estas inquietudes respecto a su situación de adoptado. De ese modo en la etapa pre-escolar (3-6 años) el niño maneja el termino “adopcion” sin entender lo que esta palabra significa. Atraves de cuentos y de un discurso afectivo, podemos conversar con el acerca de las diferentes formas de formar una familia. A partir de los 6 años el niño ya es capaz de conceptualizar los mensajes y comenzara a descubrir las implicaciones que tiene el ser adoptado. Comienza entonces, una etapa de multiples preguntas y con ellas empezaran a surgir sentimientos de perdida de su familia biológica. A veces con la intención de no verle sufrir , los padres desdramatizan su tristeza o su rabia por el abandono sufrido, quitándole la importancia que el para el representa. Aceptar su dolor y  acompañarle en el duelo es una buena receta para que nuestro hijo se sienta comprendido. Es en la pubertad y en la adolescencia es donde nuestros hijos se enfrentan  a su propia identidad. En el caso de  los adolescentes adoptados surgen muchas inseguridades al no poder completar su historia, y las preguntas acerca de porque fui abandonado les llevan a vivir angustia y desconcierto. Tratar de empatizar y  de potenciar sus puntos fuertes, destacando sus conductas adaptativas a la vez que acompañándoles en sus momentos difíciles, puede ser  la clave para superar esta fase tan difícil de abordar en algunos casos.  

HACIA UN FINAL FELIZ

crayones-dibujo-familia-feliz En España la adopción de un niño es una forma de paternidad cada vez más habitual. Tenemos la tasa de adopciones más alta del mundo (12,3 por cada 100.000 habitantes) y tan sólo el 10% son nacionales. Gracias a la adopción, cada año se convierten en padres 5.000 parejas y ya son muchos los centros de orientación pre y post adopción que brindan ayuda y acompañamiento en este viaje apasionante a la vez que difícil que es ser padres. Pienso que con mucho esfuerzo, incondicionalidad, paciencia, tiempo de dedicación y constancia por parte de los padres, los niños adoptados son capaces de adaptarse y salir adelante. La adopción no es un camino de rosas y buscar apoyo en otras personas, orientación y comprensión son claves para la integración familiar. La labor de la sociedad y los centros educativos también juega un papel importante a la hora de lograr  una adaptación saludable de estos niños. Confío en que la sociedad deje de emitir juicios de valor acerca del tema de la adopción y espero que con este artículo podáis encontrar razones para comprender lo que les ocurre a nuestros hijos adoptivos, que son cada vez más numerosos en nuestra sociedad.

MARGA ROYUELA Psicóloga del equipo Recurra y madre adoptiva  

REFERENCIAS

Assumpcio Roqueta Surela (U.Barcelona). “Valoración e intervención psicopedagógica en casos de niños adoptados”. Licencia de estudios 2008-2009

Bert Hellinger. “Orden y Amor: El orden viene primero. Luego el amor”. Alma Lepik Editorial, 2011

Colodron, A “La adopción: Un viaje de ida y vuelta”. Bilbao. Editorial Desclee de Brouwer (2008)

Instituto de familia y adopción John Bowlby. “La separación afectiva”. Barcelona. Paidos (1985). Psicología Profunda

John Bowlby “El vinculo afectivo”. Barcelona. Paidos (1990) Psicología Profunda

Nancy Newton Verrier “El niño adoptado”. Albesa, SL, 2010

Palacios, J. “Adopción internacional en España: un nuevo país, una nueva vida”. Madrid. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (2005)

 

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