Hace poco mas de un año, exactamente el 17 de Junio de 2011,  se podía leer en varias publicaciones internacionales, el movimiento de las mujeres saudíes para el derecho a conducir en Arabia Saudí.

Me lo apunté para que no se me olvidara ver qué había pasado un año después, pero con la inauguración de la nueva página web ese mismo día por una ´´mágica coincidencia´´, lo dejé aparcado en el archivo de artículos que no podíamos dejar de sacar a la luz.

Literalmente, reproduzco lo que la más alta autoridad religiosa de Arabia Saudí determinó hace un año y que desencadenó tamaña revolución: ‘’levantar la prohibición de que las mujeres conduzcan, dejaría al país sin vírgenes en el plazo de una década. Además, “causaría un aumento de la prostitución, la pornografía, la homosexualidad y el divorcio”.

mujer saudi conduciendo

mujer saudi conduciendo

Cuesta dar crédito a estas palabras aunque provengan de una de las altas autoridades religiosas de uno de los países más conservadores del mundo. Por eso, cuando la prensa británica empezó a hacerse eco del asunto, consulté con algún amigo que vive en Arabia Saudí y podía darme la opinión desde un punto de vista interno y me dijo que sus amigos saudíes no tenían el menor impedimento que las mujeres condujeran.No podemos pasar por alto y curiosear en el blog en inglés de Eman al Nafjan, madre de tres hijos y licenciada por la universidad de Riad, capital de Arabia Saudí;  desde el mismo y con toda cautela, alza la voz por los derechos de las mujeres saudíes, Saudi Woman.

El informe, que el Consejo Supremo de Fetuas (Majlis al-Ifta’ al-A’ala) presenta como un “estudio científico”, fué distribuido entre los 150 miembros del Consejo Consultivo. Esta cámara de designación real (sin facultades legislativas) lleva tiempo planteándose debatir la prohibición de que las mujeres conduzcan en Arabia Saudí, con lo que el informe no ayuda mucho al avance de un futuro prometedor para las mujeres saudíes.

Varios de sus miembros han hablado en público a favor de acabar con ese anacronismo, algo que reclama la parte más liberal de la sociedad, en especial las nuevas generaciones. Para mí fue emocionante la campaña que decenas de mujeres lanzaron el pasado verano cuando, a riesgo de ser detenidas, se pusieron al volante en varias ciudades del país. Y hubo detenciones, e incluso una sonora condena a 10 latigazos a la activista Shaima Jastaina, que quedó anulada con un perdón real. Esta mujer había vivido del 2000 al 2009 en Estados Unidos y tenía (como muchas otras) el carnet internacional, que sin embargo, no les permite conducir en su propio país.

La lucha interna entre retrógrados y modernizadores que se adivina tras ese caso parece confirmar que el ‘informe’ de los clérigos es una respuesta de aquellos ante los gestos aperturistas del rey Abdalá. El pasado septiembre, el monarca decretó que las mujeres tenían los mismos derechos políticos que los hombres y que por lo tanto a partir de las próximas elecciones municipales en 2015 podrán elegir y ser elegidas. Esa decisión llenó de optimismo a muchas saudíes que pensaron que tal vez el derecho a conducir sería el próximo paso.

Los ulemas saudíes, que siguen una interpretación extremista y puritana del islam, contraatacan ahora con este escrito. Su autor, un tal Kamal Subhi, antiguo profesor de la Universidad Rey Fahd, señala que en otros países islámicos donde las mujeres conducen puede verse ya el “declive moral”. Como ejemplo, describe que estaba sentado en una cafetería de un país árabe (que no identifica) y que todas las mujeres le miraban. “Una de ellas me hizo un gesto que dejaba claro que estaba disponible. Esto es lo que pasa cuando se permite conducir a las mujeres”, concluye Subhi.

un taxi en Ryadh

un taxi en Ryadh

Las mujeres saudíes no sólo pretenden ejercer un derecho básico y por lo tanto reconocido por el Islam, sino que además también pretenden sanear su economía, pues es de cajón que todas estas mujeres necesitan un conductor para simplemente ir al supermercado o al médico, o ejercer su derecho a ir al trabajo, que se encarece al tener que pagar un conductor o un taxi cada día.“No es la primera vez que un estudio de esta clase, carente de toda objetividad y metodología científica, se publica para demostrar que los derechos de las mujeres son una plaga para la moralidad pública”, afirma la escritora y feminista saudí Iman al Qhatani.

Nos encantaría ver en un futuro muy cercano a estas mujeres luchadoras al volante de un coche en Arabia Saudí.