Prefiero permanecer en el anonimato aunque seguramente nadie de mi círculo lea este artículo en algún momento de su vida o de la vida de esta web.

Este es un artículo sobre mis temores cuando mi marido, llegó un día con el cuento de ir a ver una ciudad en medio del desierto llamada Dubái, que podía ser nuestra futura casa. Pese a que parece estar de moda, yo no había oído hablar ni de Dubai ni de los Emiratos Arabes Unidos en mi vida, y dado mi situación familiar y profesional, no se me podía echar en cara, autónoma, con negocio propio, un marido consultor y un ramillete de niños pequeños…

Lo primero que hice fué meterme en internet, pero no encontré gran cosa, una página gubernamental de Dubái me dió pistas sobre el clima, las costumbres y sitios que visitar; y así llegué a Dubai en Mayo…un bofetón de calor me golpeó al salir del aeropuerto, en el que aluciné con la de gente tirada en los corredores de todos los colores y credos, hasta paisanos con sábanas blancas que mi marido me dijo que eran peregrinos musulmanes. Un taxista pakistaní nos llevó al hotel que nos había reservado la empresa que pretendía contratar a mi marido, y que incluso podía ayudarme a buscar un trabajo por medio de una agente; hasta ahí todo bien pero entonces  empezaron las desavenencias,  el primer día fuimos a ver el alojamiento que nos había designado la empresa, una casa en  medio de una zona polvorienta rodeada de edificios en construcción, y para empeorar la cosa el tour del colegio elegido estaba liderado por una señora bastante seca y las alumnas llevaban unas faldas hasta los tobillos, para más inri al pasarnos a la oficina practicamente nos atracaron al exigirnos unas tasas sin derecho a devolución; nos quedaban dos días, en los que teníamos dos tour por otros dos colegios  y una visita a la Oficina Comercial para hacernos conocer dado que mi marido venía a representar una empresa española de nueva implantación. Por fortuna, lo primero que hicimos fué visitar la citada oficina, y pese a no poder conocer (por ausencia) al Consejero, si conocimos a un funcionario super agradable que nos dió un montón de pistas y consejos. El segundo tour fué tan infructuoso como el primero, pero en este caso la razón era la inexistencia de plazas; al final el tercer tour fué mejor porque al ser un colegio algo apartado no tuvimos problemas con las plazas y además tenía apoyo para los peques que no dominaran el español, por supuesto y pese a no tener firmado el contrato laboral, esta vez decidimos pagar las “fees”.

A la mañana siguiente salía el avión, y todavía nos quedaba esa tarde para dejar zanjado lo de la casa; vivir en medio deldesierto me echaba para atrás y máxime cuando había visto unos apartamentos muy cerca de la playa que tenían una calle por donde pasear y zonas ajardinadas por el mismo precio que esa casa de rejas doradas en medio del desierto. Dejamos lo de la casa en suspenso y me quedé en el hotel mientras mi marido iba a la reunión para firmar el papelito que decidiría nuestro futuro en los próximos tres años.

Ahora lo recuerdo todo como una gran aventura, y la verdad, no sé qué hubiera pasado si al final en vez de estar en mi querida casa de la playa con la brisa marina, estuviera preparando las maletas para ir a ese atractivo país, y digo atractivo porque pese a que durante el día fue estresante el estar en Dubai durante un caluroso mes de mayo, por las noches disfrutamos de los enormes centros comerciales y los restaurantes de primera en esos hoteles tan impresionantes. Por cierto , fué divertido coincidir con unos españoles en un restaurante de un sitio llamado el Madinat, pero pese a hablar el mismo idioma, en ningún momento se dirigieron a nosotros, lo que nos hizo pensar que sería una realidad habitual.  Hablando un poco de todo, debo decir, aunque suene a perogrullo, que llevamos lo de españoles escrito en la frente.

Me siento algo celosa de la vida que podría estar empezando ahora en Dubai y creo que a través de esta página estoy más cerca de lo que hubiera podido ser y no será; cuando la descubrí ya habíamos declinado la oferta, principalmente por motivos económicos, pero me sentí plenamente identificada cuando leí el artículo de Destino Dubai, parecía que lo habían escrito para mí .

Seguiré de cerca esta página y espero ansiosa que sigáis acercándome a la que podría haber sido mi realidad, y que sin duda, algún día podría ser.