Esta tarta es todo un éxito en los cumpleaños de los niños, mis hijos la adoran y nunca sobra…varias amigas me habían pedido la receta, y para ahorrar correos, aquí queda.

Se hace en una hora y debes dejarla reposar por otras tres horas, debes conservarla en el frigorífico y sacarla unos 10 minutos antes para que el chocolate esté en su punto, aunque con las temperaturas de Dubái, no hace falta. Dura unos tres días en el frigo.

 Para el chocolate:

Dos o tres tabletas de chocolate con leche Nestle (se puede sustituir por Cadbury)

150 gramos de mantequilla

Tres cucharadas colmadas de azúcar glass (icing sugar)

Una yema de huevo

Para las galletas:

Leche para mojar las galletas

Tres paquetes de galletas María Fontaneda (se pueden sustituir por gallletas Leibniz)

Para adornar:

Queda buenísimo con avellanas ralladas pero por si las alergias, yo la espolvoreo en los cumples con virutas de colores o lacasitos (ya los tienen en Candylicious del  Dubai Mall).

Pasos a seguir:

Desmenuzas el chocolate por onzas y lo pones a calentar al baño María, cuando está casi derretido le añades la mantequilla y remueves, luego el azúcar sin dejar de remover, y la yema de huevo (puedes prescindir del huevo); el chocolate debe quedar cremoso para poder deslizarlo bien por las capas de galletas, pero si no tiene una buena consistencia, un truco es añadirle un poco de nata liquida.

Empiezas a mojar las galletas en leche, solo meter y sacar, y las empiezas a colocar en una fuente para tartas (al ser galletas rectangulares y no redondas como las María, es mejor una fuente rectangular). Si la tarta es para adultos puedes echar en la leche un chorrito de cointreau o whisky.

Una vez colocado el primer piso de galleta, untas con ayuda de un cuchillo plano una capa de chocolate; así hasta tres o cuatro pisos de galletas con su correspondiente capa de chocolate. Asegúrate que te sobra bastante chocolate para la última capa, pues debes cubrir toda la galleta.

Para decorar, deja volar tu imaginación; yo acompaño una foto de la tarta de mi hija, en la que espolvoreamos virutas de caramelo por encima colocando unos moldes para que quedaran dos corazones.