Parece que este verano el tema de los estudios universitarios de mis hijos me estaba absorbiendo tanto que no tenía ideas para escribir. No habiendo acabado con la matrícula del mayor, ya tenía que mirar los ¨open day¨ de la segunda, y es que eso de que lo chicos se lleven sólo un curso escolar es un poco agobiante.

Ahora recuerdo lo que viví hace tres años, cuando acudí a una feria de universidades en Dubai en nombre de la Universidad Politécnica de Cartagena, un proyecto que quedó zanjado y que desgraciadamente no pude desarrollar por lo que aquí os explico.

Me pude entrevistar con muchas familias, en su mayoría de origen árabe, jordanas, iraquíes, sirias, libanesas…, recuerdo las caras de ilusión de esos chicos y de sus padres. Los precios de las universidades españolas les parecían muy interesantes y la barrera del idioma se podía suplir con un curso intensivo de inmersión a la nuestra lengua. Tenían el dinero exigido para sufragar los gastos durante los cuatro o cinco años que durara la aventura, y aunque en su mayoría querían acceder a universidades más conocidas como Barcelona o Madrid, el hecho de venir a una ciudad pequeña donde puedes desplazarte andando a todos los rincones les resultaba muy atractivo.

El jarro de agua fría vino desde las instituciones públicas, y nos fue comunicado por el Cónsul de España en Emiratos, con el que concerté una entrevista con mucha antelación dado su apretada agenda. Con toda la amabilidad del mundo nos dijo que ellos eran los que nos debían conceder las visas pero…. otorgar visas de estudios es casi imposible para estudiantes procedentes de determinados países árabes. No sólo deben probar que tienen una economía muy holgada, sino que además que tienen raíces en España y/o hablan español.

Lo paradójico es que no hay problema con los nacionales de Emiratos, es decir, no hay problema con los originarios de países ricos, sólo con los originarios de países pobres, los nacionales de países destrozados por la guerra, con graves problemas políticos…Siria, Iraq, Líbano, Jordania, Egipto…

Mi recomendación a todos esos padres es que si tienen hijos que algún día quieran estudiar en España, que estudien español. Que desconozco cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores, del que dependen estas medidas de acceso a las visas de estudio cambiará, pero que por ahora este requisito les hace no ser bienvenidos a estudiar aquí.

Obviamente, quedé tan decepcionada como esos padres y esos niños. Me hubiera encantado verlos en la universidad de mi ciudad (en la foto), en mi país, aprendiendo el español y nuestra cultura y forma de vida. No pudo ser. Algunos me han escrito, han podido acceder a universidades europeas, y yo me alegro infinito por ellos.